Las niñas del campamento de Suena Tetuán vinieron a echar una mano a la huerta. Vinieron con las manos limpias y se marcharon con tierra bajo las uñas. Sembraron, olieron el romero y el orégano, aprendieron que las plantas no solo se miran, también se escuchan. Hablaron de bichos, de pájaros, de la magia del compostaje. Probaron moras dulces como la infancia y, al final, hasta les cantaron a las plantas. Como si supieran que lo que crece, también necesita su ritmo y melodía.









🎶 Campamento infantil de Suena Tetuán
