Cubrir el suelo con paja parece un gesto simple, pero es una forma de cuidar, de entender el ritmo lento de la huerta.

El acolchado protege la tierra como lo haría una manta: conserva la humedad, frena las malas hierbas y mantiene la temperatura estable. Es especialmente conveniente en estas semanas secas y calurosas.

No solo se usa paja. También se puede acolchar con madera picada, hojas secas o incluso cartón.

Quizá lo has visto en senderos de parques como la Dehesa de la Villa, sin saber que también allí están protegiendo la vida del suelo.

Porque en cada bancal hay una historia. Y todas empiezan por una capa de cuidado.

🌾 El arte de cubrir la tierra

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