Hace 3 años publicamos este contenido. En esta ocasión, lo ampliamos con puntos sobre la participación y la contribución en momentos críticos.
Estos espacios pueden tener muchas ventajas, más allá de las obvias.
1. Ecológicas
- Hay una zona verde más en la ciudad.
- Hacemos compost, así que contribuimos al reciclaje de residuos urbanos.
- Aprendemos sobre ecología.
- Cuidamos el entorno.
- Reciclamos.
- Promovemos una movilidad sostenible, una actividad de cercanía.
- Recuperamos la tierra.
2. Sociales
- Conocemos a más vecinas y vecinos.
- Luchamos contra la soledad no deseada.
- Nos apoyamos mutuamente.
- Conocemos más recursos del barrio.
- Recuperamos tradiciones y patrimonio.
- Apoyamos a otros colectivos.
3. Culturales
- La usamos para actos culturales: cine, conciertos, teatro, charlas, talleres, presentaciones de libros…
- Creamos nuevas iniciativas vecinales.
- Es un espacio para la creatividad.
- Llevamos la cultura hortelana a casa, al cole o al trabajo: allí también tenemos planta.
4. Salud
- Hacemos ejercicio.
- Comemos alimentos más saludables.
- Pasamos tiempo saludable y de calidad al aire libre.
- Es relajante, genial para cuidar la salud mental.

5. Diversidad
- Conocemos a hortelanas y hortelanos con diferente edad, (dis)capacidad u origen: ¡de México a Taiwán!
- Aprendemos a convivir con muchas personas.
- Fomentamos y protegemos no solo la diversidad humana, también la animal y la vegetal. Por ejemplo: tenemos más insectos y aves.
6. Educativos
- Aprendemos y nos enseñamos mutuamente sobre ecología, jardinería, bricolaje, biodiversidad, historia del barrio, tecnología o incluso inteligencia artificial.
- Aprendemos peques y mayores.
- Practicamos lo que aprendemos.
- Creamos una escuela de la participación.
7. Participación y democracia
- Practicamos la toma de decisiones colectivas.
- Gestionamos el espacio de forma colaborativa.
- Aprendemos a organizarnos, a dialogar y a llegar a consensos.
- Reforzamos la autonomía vecinal.
- Reivindicamos el derecho a decidir sobre nuestro entorno.
- Creamos comunidad desde abajo, con protagonismo ciudadano.
- Estamos más informadas y participamos más en lo que pasa en nuestro barrio.
8. Un salvavidas en momentos críticos
- En la pandemia, era un espacio abierto en el que podíamos colaborar con menor riesgo al contagio. La huerta se cedió a numerosas entidades que no podían tener reuniones en espacios cerrados.
- Durante el confinamiento total, donamos la cosecha a los bancos de alimentos y pudimos hacer la distribución de cestas del grupo de consumo de La Colmena de Tetuán a cientos de familias, con un grupo de repartidores.
- En el apagón, supuso un espacio de encuentro en un momento crítico en el que no podíamos usar otras formas de contactar.












🫂 Beneficios de las huertas urbanas

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